El escándalo UE – VW

Pictograma agente cancerígeno.

Cuando saltó la noticia del escándalo del escándalo Volkswagen, la profesora de inglés nos mandó leer un artículo para discutirlo en clase la semana siguiente. Como yo iba a estar de viaje de trabajo, le propuse escribir algo. Aquel artículo lo titulé “Volkswagen, el “oh-vaya-sorpresa” escándalo”.

El título pretendía reflejar que no era ninguna sorpresa que una empresa multinacional engañara para aumentar sus beneficios a costa del medio ambiente y la salud de las personas. También que el escándalo no era tal porque a la sociedad en general, europea o española, no le importan absolutamente nada las emisiones contaminantes de los coches. Teniendo las ciudades llenas de coches, muy hipócritas habríamos de ser para rasgarnos las vestiduras por esto.

En aras de un supuesto progreso, hemos aceptado que respiremos aire contaminado que nos hace enfermar y mata. Mi artículo terminaba diciendo que a la multinacional Volkswagen no le iba a pasar absolutamente nada, a lo mucho perder su puesto como primer fabricante mundial, pero que la industria del automóvil no iba a cambiar en nada, integrada como está dentro del sistema capitalista y neoliberal mundial.

Pronostiqué también que en caso de que se descubriera que muchos fabricantes fueran culpables de algo similar, la UE ya se encargaría de modificar las regulaciones para exculparlos. El tiempo, ha acabado dándome la razón en cierta forma, aunque ésta fue una predicción fácil para cualquiera que no viva con los ojos tapados. El listado siguiente recoge algunas noticias al respecto.

Parlamento de la Unión Europea.
Parlamento de la Unión Europea legislando en contra de la salud de las personas.

Lo indignante del caso es que siempre se ha sabido que los test de consumo que pasaban todos los vehículos de la industria del automóvil no eran representativos de una conducción real. Por tanto, cualquier coche que pasara el test con emisiones bajas y correctas, en la calle iba a contaminar mucho más debido a una conducción que implica cambios de revoluciones, acelerar, dar acelerones, detenciones y tener el motor al ralentí en los atascos. Una descripción cronológica de los hechos sería algo así:

  • Todo el mundo sabe que los test de emisiones no son representativos de la conducción real.
Test de emisiones de un vehículo VW.
Test de emisiones de un vehículo VW.
  • Salta el escándalo VW, que ya es miserable tener que hacer trampas para pasar un test adulterado. ¡Oh, todos sorprendidos! Que empiece el teatro. ¡Qué escándalo! ¡Yo me compré un VW porque era el que menos contaminaba, me siento estafado! ¡La Unión Europea va a sancionarles, se van a cagar! Etc.
  • El tema salta a la opinión pública y claro, se descubre el pastel que todos sabían, los test de emisiones no son representativos de una conducción real y la Unión Europea propone cambiarlos.
  • Cambian el test, pero como en condiciones reales de conducción las emisiones son mayores, no solo cambian el test de ensayo si no que aumentan los límites permitidos para pasarlo con éxito. Los gobiernos de países productores de coches, como Alemania o España, presionan para que esos límites sean tan altos como se pueda para no perjudicar la economía, esa cosa que está por encima de nuestras vidas.

Conclusión: los vehículos van a seguir contaminando exactamente igual o quizá más y el escándalo VW ha servido para tapar el gran escándalo de los test de emisiones, ese por el cual han estado envenenando a sabiendas a la población muy por encima de los valores con los que anuncian los vehículos. Ninguna responsabilidad política. Ninguna responsabilidad penal. Para nadie en VW o la UE.

Yo, qué queréis que os diga, no me sorprendo. Me enfado, mucho, pero hay que estar muy en la parra para no ser consciente del bussines as usual del capitalismo. O no querer verlo también, porque entonces hay que actuar y cambiar hábitos personales. Os dejo la traducción del artículo que escribí para aquella clase de inglés que expone mi opinión de forma mucho más fundamentada. Todos los datos que aporto en el texto provienen de informaciones encontradas en internet, intentando contrastar la información en varias fuentes. Vosotros mismo podéis contrastar la veracidad de las mismas.

Volkswagen: el “oh-vaya-sorpresa” escándalo.

La industria del automóvil es un gigante. Es un peso pesado en la economía global. Tienen dinero y tienen poder. Influencian a gobiernos y tienen control sobre los medios de comunicación. Gastan millones en publicidad y en grupos de presión (lobby). Sin ninguna duda, compran a políticos, periodistas y a científicos.

Durante muchos años la industria del automóvil ha hecho un gran esfuerzo por alterar la percepción social sobre la contaminación, centrándola solo en el consumo de combustible y las emisiones de CO2 y omitiendo los compuestos NOx, SOx y partículas (PM2.5, PM10) que causan cáncer y enfermedades respiratorias y cardíacas. El CO2 es un gas natural de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global, los otros son directamente dañinos para la vida.

Los años 90 pareció ser una década en la cual la sociedad tuvo un compromiso medioambiental y contra el cambio climático. El protocolo de Montreal sobre sustancias que disminuían la capa de ozono (CFC) entró en vigor en enero de 1989. El protocolo de Kyoto fue firmado en diciembre de 1997. La conciencia medioambiental pudo ser una razón de por qué los diésel se hicieron tan populares en Europa porque treinta años atrás los vehículos privados funcionaban principalmente con gasolina.

Como en cualquier otro cambio social, la causa no es única. Creo que las verdaderas causas fueron que la gente fue desinformada y seducida con el ahorro de dinero (menos consumo y carburante más barato del diésel) y la industria del automóvil desarrolló tecnologías para el motor diésel para vender más coches.

Durante 1990, las ventas de motores diésel se incrementaron debido a muchos avances tecnológicos (inyección directa, mejores turbo compresores, filtros de partículas…). De 1997 es el famoso anuncio de Citroen con el lema “Diésel gustazo, diéselo”. En España, alrededor del año 2000, la venta de motores diésel superó a los gasolina.

El giro en el mercado hacia los motores diésel ocurrió sólo en Europa. Una década atrás, el porcentaje de motores diésel en Europa era del 27%. Actualmente, los motores diésel son el 40% en Europa frente al 1% en Estados Unidos. Ahora mismo, en Francia o España, al menos el 60% de los coches que se venden son diésel. En contraste, Japón tenía un 6’4% de coches diésel en 1990 y un 0’2% en 2009. El gobierno japonés y su industria del automóvil se preocuparon por la calidad del aire y se comprometieron a erradicar los motores diésel.

Existe un mito sobre los motores diésel. Se ha dicho que son eficientes y limpios porque emiten menos CO2, un gas de efecto invernadero que no es toxico para los seres vivos. Por otra parte, los motores diésel producen NOx, SOx y partículas. Estas sustancias son muy dañinas para las personas y son responsables de cáncer y enfermedades respiratorias y cardíacas. Mucha gente cree que la diferencia entre diésel y gasolina es que los diésel consumen menos (ahorrando dinero) y emiten menos CO2, pero por el contrario producen más partículas de NOx y partículas, haciendo necesario instalar catalizadores y filtros anti partículas en los coches.

La sorprendente realidad es que estudios recientes han mostrado que los nuevos motores gasolina producen 10 veces más partículas que un equivalente diésel (motores turbo con inyección directa, como el afamado y premiado Ford 1.0 EcoBoost) Otro enlace. La inyección directa se usa en motores diésel y gasolina para reducir el consumo. Parece ser que el consumo es lo único que importa. No es obligado por las regulaciones de la UE que los motores gasolinas monten filtros de partículas. La tecnología ya existe, pero la industria de automóvil no los monta en sus vehículos gasolina porque no están obligados. Tan simple como eso.

De acuerdo a las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud), el 85% de la población española respira aire contaminado. La contaminación atmosférica tiene diferentes contribuciones: el tráfico supone alrededor del 30%, la industria un 30%, la generación de energía eléctrica alrededor del 20%… En el pasado, las industrias y las plantas de generación de energía se trasladaron a las afueras de las ciudades, pero los coches siguen moviéndose entre nosotros.

En 1988, los gases de escape de los diésel se clasificaron como probable causa de cáncer (grupo 2A). 27 años después, la OMS clasificó los gases de escape de los diésel como cancerígeno (grupo 1). O sea, que producen cáncer. Actualmente, los gases de escape de los gasolina se clasifican como causa probable y posible de cáncer (grupo 2B). Parece que van a tener que reconsiderar esto último. Quizá dentro de 27 años.

Pictograma agente cancerígeno.
Pictograma agente cancerígeno.

Se estima que alrededor de 400.000 personas mueren al año en la UE por causas relacionadas con la contaminación del aire. Mueren más personas por la contaminación que en accidentes de tráfico. Por ejemplo, en Estados Unidos, alrededor de 4000 personas mueren cada mes en accidentes de tráfico. Es la misma cantidad de personas que murieron en los atentados del 11S que supusieron un trauma colectivo. Parece que algo que no te mata instantáneamente no merece la atención pública. La sociedad ha aceptado la contaminación atmosférica y las muertes en accidente de tráfico como un precio a pagar por el “progreso”.

Respirar aire limpio es un derecho humano. No podemos elegir no respirar. No podemos caminar con una máscara para protegernos. Estamos hablando de un problema serio de salud colectiva. Hay que hacer algo.

Habiendo dicho lo cual, ¿qué puedo decir del escándalo VW? Que no me sorprende que una compañía multinacional tome acciones encaminadas a defraudar y engañar a la sociedad, corromper gobiernos, defraudar impuestos o contaminar el medio ambiente. Es el “bussines as usual” del neoliberalismo.

Volkswagen es el primer fabricante mundial de coches; es un modelo en la industria del automóvil. La industria del automóvil, a su vez, es una parte muy importante del sistema capitalista. Desafortunadamente el capitalismo no se preocupa de las personas o del medio ambiente.

La industria del automóvil nos ha estado envenenando durante años y Volkswagen ha hecho trampas en la cantidad de veneno que está autorizado a darnos por ley. ¡Es un detalle sin importancia! La industria del automóvil ha dado forma a nuestras vidas y nos ha hecho dependientes del coche. Ahora, es extremadamente difícil y caro revertir esta situación.

Nosotros, como sociedad, somos muy responsables. Es infantil afirmar que lo que hizo Volkswagen es un escándalo como si no supiéramos como actúan las grandes compañías. El escándalo es que la sociedad consiente y participa activamente en dañarnos a nosotros mismos y al medio ambiente. Hemos entregado nuestras vidas a las manos de codiciosos capitalistas y sociópatas.

El escándalo es que a nadie parece importarle. Mantengan la calma y sigan conduciendo.

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3 comentarios sobre “El escándalo UE – VW

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