Smart-jetas

La semana que viene habrá dos charlas sobre sostenibilidad y ciudades. Una tendrá lugar en la UPV (Universidad Politécnica de Valencia) el 23 de abril y la otra en la UV (Universidad de Valencia) los días 22 y 23 de abril. Muy cerca una de la otra, separadas por la autopista urbana de Tarongers, donde algunos semáforos sólo cambian si apretas el botón y los coches superan ampliamente el límite de velocidad establecido.

La charla III JORNADA SOBRE CIUDADES SEGURAS, SOSTENIBLES E INTELIGENTES será impartida por peñita de Repsol, Vodafone, Renault, Gas natural Fenosa, Banco Sabadell… Gente que sabe mucho de supervivencia, la de su negocio, y que posiblemente en cuanto a la sostenibilidad vayan del rollo green marketing, nuevos nichos de mercado y demás concepts-que-me-hacen-vomitar. A los morbosos os sugiero que veáis la programación de la charla dándole a “Temas a Desarrollar” en el enlace.

La otra charla, COM FER CIUTATS MÉS “RESPIRABLES”: L’ÚS SOSTENIBLE DEL TRANSPORT URBÀ, será impartida por el equipo de educación ambiental de Greenpeace Valencia que, a pesar de mis limitadas simpatías hacia esta ONG y con la gran contradicción de ser socio, me parecen mucho más capacitados moralmente para hablar de conceptos como medioambiente y sosteniblidad.

Cara a cara se presentan dos concepciones totalmente opuestas de entender la sostenibilidad separadas por la inhumana avenida de Tarongers, tan paradigmática ella. Me parto con el contraste.

Por un lado estarán los gurús trajeados y tecno-optimistas, hombres grises, expertos vendedores de humo en su variante tecnológica. Son los que proclaman la revolución a golpe de caros cachivaches (coche eléctrico, domótica, electrodomésticos inteligentes…), pero son alérgicos al cambio y la innovación social. Los smart-jetas. Los que hacen dinero con el actual sistema económico productivo industrial y quieren seguir haciéndolo.

Enamorados de las apps para el móvil, piensan que medir y cuantificar la realidad va a subvertir el orden conocido, eso sí, sin modificar un sólo hábito de esos que es necesario cambiar. Extienden planteamientos neoliberal y elogian la hipermovilidad, poniendo como ejemplo de avance la posibilidad de tomar un AVE para ver una obra de teatro en Madrid (es que esta gente es de mucha cultura) y volver en el día. Sin cuestionar por un solo momento el derroche energético que ello supone. O presentan una app para monitorizar el tráfico en tiempo real con la cual el usuario podrá decidir, en función del tráfico, si decide coger su coche o el transporte público ese día para reducir su impacto. Es decir, dejan la decisión en tus manos, sabedores de tu buen juicio, buena voluntad y de que no vas a ser tú el idiota que ese día deje el coche en casa para que los demás se beneficien.

Si todos estos idiotas cogieran el bus yo ya estaría en casa.
Si todos estos idiotas cogieran el bus yo ya estaría en casa.

No quieren oír hablar de restricciones al tráfico o de los límites de contaminación sonora o medioambiental. Son más bien de generar datos, de analizarlos y presentarlos para persistir en los mismos planteamientos equivocados de: más movilidad, más fluidez, más velocidad y más consumo. Son los smart-jetas, los que sienten y aman porque se lo dice su smartphone.

En resumen, defienden planteamientos de mercado autorregulado, que trasladan la responsabilidad de las acciones a los individuos y se oponen a toda regulación porque por encima de todo está la libertad. La libertad a enriquecerse y a jodernos a todos.

Por otro lado están los activistas medioambientales de Greenpeace. Esos que lo mismo son apaleados por cazadores de ballenas que se cuelgan de la torre de la central nuclear de Cofrentes y acaban ante el juez. Activistas que a pesar de unas puestas en escena un tanto sensacionalistas se juegan el tipo en la defensa del medioambiente, sean sus métodos y luchas más o menos acertados. Personas que seguramente nos van a decir lo que no queremos oír: que tenemos que cambiar hábitos para reducir nuestro consumo energético y de materiales y dejar de destruir, contaminar y devastar el planeta.

Resulta muy interesante que se programen dos charlas, sobre temas tan parecidos y con enfoques tan diferentes. Es sintomático de la lucha ideológica existente entre los defensores del bien y del mal. ¡A estas alturas ya deberíais saber quién es quién y si no lo sabéis volved al colegio!

La charla en la UPV sólo se explica desde la triste deriva institucional hacia concepciones empresariales y de mercado de dicha universidad. Una UPV que ha abierto las puertas a las empresas hasta niveles obscenos. Una UPV donde el alumno debe pedir permiso para tomar fotos en el campus, pero empresas como Vodafone montan un stand cada dos por tres en el Ágora para hacer publicidad o Hyundai coloca un coche en exposición en mitad de la zona peatonal.

Una UPV que además de lavarte el cerebro con una basura de jornada te cobra por ella.

Termino citando unas palabras al respecto de un amigo antropólogo, Diego, miembro del Col·lectiu Xunsa y de Valencia en Bici, que en una ocasión acudió a estas jornadas en la UPV. Las negritas son mías.

Desde hace un tiempo la palabra innovación se enarbola como bandera de cambio. Desde hace un tiempo el capitalismo necesita de un cambio. Y es que, como se decía en El Gatopardo, “si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

Si digo la verdad, soy bastante escéptico con este tipo de cosas.

La innovación relacionada la movilidad nos aproxima a las ciudades Smart. Ciudades altamente tecnológicas que pierden su singularidad y que introducen a la ciudadanía en una espiral de consumo constante. De tal modo tengo serias dudas por cuanto que proporcionan repuestas genéricas que no tienen por qué adaptarse a las particularidades de cada ciudad. Así, el sello tecnológico Smart, al traducir la realidad a bits de información, provee a las ciudades de soluciones ‘desde arriba’ que no inciden en los problemas sociales de fondo (relaciones de poder entre ciudadanía y gobierno, limitación energética, desigualdad social, etc.).

Durante la tesis acudí a unas jornadas en la UPV tituladas “nuevas vías de circulación seguras, inteligentes y sostenibles”. Especial ciudades inteligentes. En la conferencia inaugural habló el responsable de innovación de Vodafone. Su intervención fue espectacular. Para su disertación utilizó la película Avatar como metáfora de lo que ha de ser una gestión de la ciudad. En concreto hablaba del centro de control  de Pandora (bajo el mando de los humanos) como el lugar idóneo desde el que controlar todo lo que ocurre en la ciudad (sensores, cámaras…) y actuar al respecto (mas policía para la fluidez del trafico, regulación semafórica prioritaria para dar fluidez al tráfico…). Cumplir este sueño, su sueño recordemos, requiere de un gran gasto energético y de materias primas para cubrir toda la ciudad con la tecnologías asociada al Big Data (coltán, cobre, silicio, etc.). Lo curioso del tema es que utilizara esta película para hablar de la ciudad verde y sostenible pues precisamente lo que iban hacer los humanos desde su centro de Pandora era reventar el planeta Avatar.

El resto de las ponencias fueron en esta línea. Todo era tecnología y bancos de datos, carreteras y velocidad. Que si controlar el peso de los camiones que circulan por la ciudad, que si nuevas tecnologías para saber lugares de aparcamiento, que si semáforos inteligentes con sensores para ver si hay peatones… En fin de todo menos poner limitaciones al coche. Creo que toda esta visión tecno-cultural de la movilidad innovadora queda muy bien reflejada en este fragmento del jefe de servicio de tecnologías de la Fundación InnDEA Valencia, una entidad promovida por el Ayuntamiento de Valencia:

“Para nosotros la gestión del trafico en Valencia puede ser considerada como excelente. No lo decimos nosotros los datos nos abalan. Somos la segunda gran ciudad de Europa casi con menos congestión de trafico. En Valencia fue donde inicialmente se creo el primer centro de gestión del trafico por allá de 1970 y yo creo que un poco lo que estamos pretendiendo ahora con la ciudad inteligente es ni mas ni menos que iniciar esa misma evolución que se tuvo entonces con la implantación de sistema inteligentes de trafico y transporte pero no solo al ámbito de la movilidad sino también al ámbito de la ciudad. Entonces yo lo que querría es que fuéramos capaces de trasladar a toda la gestión de  la ciudad pues esto mismo que ya se inició en su día en el ámbito del trafico […] Una ciudad es muy inteligente si tiene un liderazgo inteligente, si gestiona muy bien la gestión relacional, quiero decir que si trata como estamos haciendo hoy con otros elementos con universidades, con empresas tecnológicas, con distritos tecnológicos, etc. tiene en cuenta todo lo que hacemos todos y al final pues toma decisiones también estratégicas que hacen que las ciudades sean inteligentes. Yo me harto de decir que una de las cosas que mas inteligente alguien ha pensado sobre Valencia es hacer que en su día no creciera mas de entro 800.000 0 un millón de habitantes y gente que tomo ciertas decisiones, sobretodo en movilidad, que nos permiten que hoy por hoy Valencia la podamos seguir cruzando en 25 minutos de norte a sur y de este a oeste. Esas decisiones, esas rondas norte, rondas sur y aspectos de movilidad estratégicas de urbanismo también son muy importantes y aquí aplican menos las TIC y lo que aplican es escuchar a los que saben a quien nos puede decir por donde tenemos que ir y a tomar decisiones de largo recorrido. Y nada mas que decir. Muchas gracias.”
[Gran aplauso]

Y si has llegado hasta aquí te hago este estupendo regalo.

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2 comentarios sobre “Smart-jetas

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