No me da la gana

Fuck you!

En Alertaciclista, por lo general, intento escribir desde planteamientos racionales, aportando buenos argumentos y construyendo un discurso hilado. Por el contrario, me consterna el escaso aprecio que una parte importante de la sociedad, sino una mayoría, suele prestar al pensamiento crítico, a la reflexión, a las opiniones fundamentadas y la calidad de los argumentos. Podemos comprobarlo siguiendo el hilo de los comentarios en cualquier publicación, ya sea en la web de un diario o en un intercambio en Facebook. Desgraciadamente predomina el hooliganismo de la iglesia de la opinología.

Caín después de matar a su hermano. Facepalm en toda regla.
Caín después de matar a su hermano. Facepalm en toda regla.

La televisión y la prensa, por lo general, contribuyen con su inmenso poder a extender la desinformación y los contenidos basura, polarizar la opinión pública, crear y extender la crispación… Este desequilibrio de poder resulta frustrante cuando se pelea por cambiar opiniones que son mayoritarias y se considera que el fin, que todos vivamos mejor, es noble. Hacer las cosas bien y con criterios de exigencia requiere tiempo. Desgasta mucho tener esa actitud explicativa y encontrarse frente a personas que lo rechazan, no sea que les convenzas. Es muy molesto no recibir reciprocidad.

Cálmate, hermano. No odies.
Cálmate, hermano. No odies.

En dos entradas anteriores en el blog (“Asalto a la hegemonía” y “Mi tiempo”) escribí sobre los privilegios de los que gozan los conductores de vehículos a motor en la ciudad y de cómo eso les ha llevado a considerar, de forma consciente o inconsciente, que los demás les debemos prioridad de paso, pleitesía y menos mal que no derecho de pernada. De ahí que haya no pocos conductores que pierden los papeles cuando tienen que esperar unos instantes antes de adelantar, que insultan, gritan o se consideran autorizados a mandante a ir por la acera o el carril bici. En estas ocasiones el cuerpo nos pide mandarles a la mierda o llegar a las manos. Por fortuna, no es habitual llegar a lo segundo y me parece perfecto porque la violencia es indeseable. Lo cual no elimina la posibilidad de que un día tengamos nuestro día de furia.

Suelo escribir artículos donde se presentan razones y cifras que servirían para lidiar en caso de conflicto con conductores, pero en la calzada no suele haber oportunidad de tener una conversación civilizada. A ello, se suma la dificultad de que un conductor problemático entre en razón porque su posición de privilegio y dominación no suelen estar fundamentadas. A ver cómo te explican que hay personas superiores que disfrutan de privilegios sobre personas inferiores. También pasa que al final uno se cansa de justificar lo que hace, cuando del otro lado esa actitud es inexistente. Cuando nos agotamos de enfrentar con la palabra actitudes irrespetuosas o de matón de barrio, siempre queda el recurso de ser insumiso y decir “no-me-da-la-gana. Ahí va el desahogo en unas frases que podemos usar siempre que queramos:

  • No me da la gana justificar por dónde voy y cómo voy porque tú nunca lo haces. ¿Yo tengo que justificar por dónde voy con la bici y tú no tienes que justificar si coges el coche por necesidad o capricho? Si conducir es un derecho y cada uno hace lo que quiere, yo no voy a ser menos.
  • No me da la gana ser considerado con quien no lo es.
  • No me da la gana recibir lecciones de personas que son las últimas que deberían darlas por maleducadas, egoístas y/o agresivas.
  • No me da la gana ceder ni un solo milímetro ante comportamientos individualistas, perjudiciales, antisociales y opuestos al bien común.
  • No me da la gana apartarme y no me da la gana irme al carril bici. Joderse y aguantarse es un ejercicio democrático que debemos aprender a practicar todos, no sólo unos pocos.
  • Como tú pasas de todos, a mí simplemente no me da la gana ponerte la alfombra roja.

El 50% de los desplazamientos en coche por ciudad son de menos de 3 km (fuente IDAE), el equivalente a media hora andando o 10 minutos en bicicleta. Hay personas que ejerciendo su libertad utilizan el coche para todo, perjudicando no sólo a ellos mismos sino a todos los demás. De personas que por motivos individuales perjudican al conjunto de la sociedad yo no recibo lecciones. Ninguna. Nein. Nada. Cero. Donut! El ciclista no sólo no hace daño, sino que beneficia al resto. Que cada uno analice sus actos y busque su tranquilidad de conciencia.

A quien se haya indignado mucho con el artículo le recuerdo que del escape de los coches salen gases cancerígenos y que no me da la gana que me envenenen (entre otras muchas cosas) por el caprichito de ir en cochecito criando los huevos y los ovarios bien gordos. También les digo que si el coche lo cogen por verdadera necesidad no se den por aludidos.

Recomiendo las siguientes lecturas:

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5 comentarios sobre “No me da la gana

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