Papel mojado

Oso polar.

Hace unas semanas se anunció que el alcalde del Ayuntamiento de Valencia había firmado un compromiso con Greenpeace relativo a reducir a la mitad las emisiones debidas al transporte en 2030. Joan Ribó firma con Greenpeace el compromiso para reducir a la mitad las emisiones debidas al transporte urbano.

Ribo y Grezzi firman el papelajo de Greenpeace.
Ribo y Grezzi firman el papelajo de Greenpeace.

¿Habrá penalización o consecuencias de algún tipo si no se cumplen los objetivos? Si no fuera el caso, la firma queda en un simple gesto de cara a la galería. ¿De qué sirve? Se espera otro tipo de acciones de personas que están en el gobierno y en las instituciones. Señores Ribó y Grezzi, esperamos mucho más de ustedes. La ideología se demuestra con hechos, no con promesas.

Lo que no es una promesa, sino algo más bien sólido, es que estas navidades la pista de patinaje abrirá de nuevo a pesar del rechazo inicial del tripartito – Las Provincias. Adivino lo que me vais a decir: el compromiso es para reducir las emisiones y la pista de hielo no tiene nada que ver. Bueno, opino que sí tiene mucho que ver. Las emisiones del transporte es una de las causas más importantes del calentamiento global (energía y ciclismo urbano – Alertaciclista). Entiendo que el compromiso con Greenpeace se firma para luchar contra el cambio climático y la contaminación del aire.

El transporte hace un consumo excesivo e innecesario de energía y, por tanto, contribuye a la subida de temperatura global y el derretimiento del hielo de los polos. Valencia no es una ciudad que se caracterice por sus heladas y bajas temperaturas en invierno. Quiere decir esto que el hielo de la pista es artificial y se produce con un malgasto de energía. Lo cual, en su medida, contribuye al cambio climático.

Me da igual quien costee la electricidad y qué porcentaje irrisorio de la energía que consume la ciudad pueda suponer la pista de hielo. Lo importante es el valor simbólico que tiene una pista de hielo en la plaza más importante de la ciudad y lo que dice de nosotros. La pista de hielo es un absurdo y un delirio propios de una sociedad derrochadora y consumista. Resulta perturbador que no encuentre la más mínima oposición de un gobierno que se dice sensible con el medio ambiente.

Si tan difícil es oponerse a la pista de hielo desde el poder político y las instituciones, ¿cómo van a promover estos políticos un cambio radical en la movilidad para reducir las emisiones a un 30%? Sinceramente, no consigo creérmelo. Desgraciadamente, el compromiso firmado con Greenpeace es un papel mojado por agua de deshielo.

El papelajo de Greenpeace.
El papelajo mojado de Greenpeace.

Frente al desafío que presenta el cambio climático para el mundo globalizado, la pista de hielo ni nos va ni nos viene. No obstante, si de hacer política a base de gestos se trata, se agradecería también el gesto de oponerse firmemente a la pista. Lo que pasa es que dicho gesto pasaría factura política y el miedo paraliza.

Hay que dejar de tenerle miedo a la oposición reaccionaria del PP y a los medios de comunicación carroñeros que no dudarán en hacer sangre de cualquier medida impopular (para algunos), por mucho que esta medida sea en favor del bien común. Es evidente que con políticas pacatas el futuro será todavía más negro. Hay que dejar de lado la calculadora. Lo necesitamos.

Al paso que vamos, llegará un momento en que el hielo en forma natural deje de existir.

Valenciano feliz patinando a 20 ºC.
Valenciano patinando a 20 ºC y contribuyendo a destruir su planeta.
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2 comentarios sobre “Papel mojado

  1. Toda la razón. Pero imagina todos esos aviones cargados de personas llenos o vacíos principalmente en viajes de turismo. A meterse en un resort a 10000 km cuando podían quedarse en la piscina del barrio…..eso comparado con una pista de hielo…

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    1. O sin ir tan lejos, todos esos desplazamientos que se hacen en coche a diario que perfectamente se podrían hacer andando o en bicicleta.

      Quien tenga una mentalidad ecologista de verdad piensa en sus consumos y es consecuente todo lo que puede. En lo grande y en lo pequeño es igual. Es una actitud ante el planeta y el resto de seres vivos.

      En este caso no es una crítica por el consumo absoluto de la pista que empequeñece ante otros gastos sino por lo que representa.

      Una sociedad que patina alegremente en una ciudad donde jamás hiela es una sociedad entrenada en malgastar. Que el supuesto gobierno del cambio no haga nada me preocupa. Tenemos que educar en todos los aspectos. Es claro que la lucha contra el cambio climático requiere un cambio cultural.

      Gracias por comentar.

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