Claxon para dispersar multitudes

Mientras escribo estas líneas (mañana del domingo 22 enero 2017) se está celebrando la media maratón en Castellón de la Plana. Escribo este artículo porque desde que me he levantado se escucha desde la calle una sinfonía de pitidos de coche.

Imagino que algunas personas no se habían enterado de que hoy había una carrera popular en la ciudad con los habituales cortes de calles. No se enteraron y han salido de casa con el coche. Al verse retrasados o retenidos por el evento, han concluido que la mejor manera de proceder es hacer un uso intensivo del claxon para disolver a los alborotadores y tener vía libre para atender sus siempre urgentes e importantísimos asuntos. Por todos es sabido que la potencia acústica del claxon de un coche disuelve corredores, espectadores, manifestaciones y atascos. Y aunque el precio a pagar por el uso del claxon sea joder la tranquilidad a la que todo el mundo tiene derecho en su propia casa, bien lo vale porque tampoco te van a multar. Porque si algo hay que ser en esta vida es, ante todo, egoísta, gilipollas, contaminante, ruidoso y molesto.

Me enfurece estar en mi casa un día de descanso y ver mi tranquilidad interrumpida por homínidos al volante que aporrean un claxon y que además no van a conseguir nada con ello. ¿Qué pretenden, que se detenga el mundo para ellos? Lo siento mucho si se han quedado atrapados, pero los demás no tenemos que compartir su miserable existencia. Señores conductores, piten si son ustedes imbéciles – Alertaciclista. Reafírmenlo con cada pitido.

El Reglamento General de Circulación contempla el uso del claxon en tres supuestos:

  • Para evitar un posible accidente y, de modo especial, en vías estrechas con muchas curvas.
  • Para advertir, fuera de poblado, al conductor de otro vehículo el propósito de adelantarlo.
  • En situación de emergencia. Como por ejemplo, llevar a una persona al hospital en un vehículo particular.

Usar el claxon por otros motivos incurre en una falta sancionable entre 80€ y 6.000€. La policía debe multar el uso indebido del claxon. No lo hace nunca.

Se dice mucho que  “los ciclistas no respetan nada. Los ciclistas hacéis lo que queréis. Etc”. Ya, claro, somos malísimos los ciclistas perjudicando a la sociedad con nuestro ruido, nuestros malos humos, nuestros atropellos mortales, etc. Por el contrario, los conductores lo hacen todo bien y la policía nunca es permisiva con ellos. La policía persigue la doble fila, el uso indebido del claxon, los excesos de velocidad sin descanso. Los conductores están perseguidos. Pobrecitos ellos, perseguidos y acosados, que nunca hacen nada. Puros presos políticos en Venezuela y Cuba. En Arabia Saudí no, que allí son amigos.

A ver si empezamos a cambiar nuestro sistema de valores. Los conductores y los coches no son los reyes en la ciudad. No se les debe nada. No son prioritarios. Quien no se entera de los cortes de tráfico quizá sea porque da por hecho la libre circulación en coche. No es así. Si sales de casa y te quedas atascado te jodes. Igual que si yo salgo en bicicleta y me pilla viento en contra me jodo. O si mi tren se retrasa. Apechugo y no monto un escándalo por ello. Si no quieres quedarte atascado cámbiate a la bicicleta.

Esa actitud de tocar el claxon es mosqueante y a mi modo de ver surge del convencimiento por parte del conductor de que el espacio público es suyo. De que el único uso que puede tener la calle es el circulatorio o de aparcamiento. Y obviamente eso no es cierto porque en la ciudad vivimos todos y no todo va a ser tocar el claxon, molestar a los vecinos y envenenar el aire. La calle tiene más usos, aunque años de políticas continuadas en favor del coche nos hayan hecho olvidarlo. La calle es un espacio social, de intercambio, de juego y de ocio. La calle es un lugar para estar.

Media Maratón Castellón 2017
Media Maratón Castellón 2017

Hace años leí un artículo de humor del que nunca me olvido en estas ocasiones. Bocinazos – La Decadencia del Ingenio. Leedlo, no tiene desperdicio, es muy gracioso y transmite con humor el absurdo uso del claxon y evidencia la conducta egoísta de los prisitas.

Algunos usos y funciones que los conductores asumen que son propios del claxon y de las ráfagas de luces largas:

Vaya, un atasco. Sé que un gran poder conlleva una gran responsabilidad y que me podrían juzgar por esto, pero usaré el claxon para desintegrar a los coches que no me dejan pasar. Estoy enviando ondas sónicas que hacen explotar los vehículos ajenos. BOOM. BOOM. BOOM. Lo siento, chicos, pero llego tarde. BOOM. BOOM. Oh, cielos, me están atacando a mí, ¡socorro! ¡Socorro! ¡Mayday! ¡MAYD…!

¡Ese coche se ha saltado un ceda! ¡VENGANZA! ¡MUERTE! ¡ONDAS SÓNICAS! ¡BOOM! ¡BOOM! Jajaja, ha explotado en mil pedazos… Se lo tiene bien merecido, por no saber conducir igual de bien que yo.

[continúa leyendo en: Bocinazos – La Decadencia del Ingenio]

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